viernes, 20 de agosto de 2010

¿Cómo cuidar a tu madre con Alzhaimer?

Mi madre, como tantas mujeres pobres, luchó cada día por mantener viva a su numerosa prole, de los cuales sobrevivieron 10. Casada a los 14 años, vivió embarazada, sometida económica y sentimentalmente a mi padre, que creía era de su propiedad, y que no se sentía bien si no evidenciaba procrear. El era feliz con sus hijos mientras éramos pequeños. Disfrutabamos junto a él, largas caminatas entre el campo a la ciudad o viceversa, durante el cual nos enseñaba a reconocer frutos silvestres,  a cazar pequeños animales o aves. Pero luego de cursar el sexto básico, al menos que trabajemos con él, debíamos salir a ganarnos la vida. Me imagino su tremenda lucha interior a causa de su alcoholismo, pues el dinero que ganaba trabajando como agricultor, plantando un frutillar o como un muy creativo carpintero mueblista, lo gastaba en licores o juegos. Su vicio podía más. Era su prioridad, no nosotros. Mi madre, nos abrazaba, y llorábamos todos, muchas veces sin saber por qué, solo por el contagio de su llanto. Pero a la vez, era luchadora con la fuerza de una leona, que no se quedaba esperando que las cosas le llovieran del cielo. Pidió a uno de sus hermanos un pedazo de tierra y cultivó una gran hortaliza, para venderla y para tener verduras para nuestra familia. Combinaba este trabajo, con lavado y planchado de ropa ajena. Se que se propuso que a sus hijos no les faltara nada, aunque resentíamos cuando pequeños quedáramos solos en casa a expensas de "los amigos" de mi padre. Junto a mi madre lloré la partida de mis dos hermanos mayores a los 15 años de edad. Cuando terminé mi educación básica, sabía que me tenía que ir, pero Dios me mandó ángeles en mi ayuda, y antes de terminar ese año, ya tenía donde. Podría cumplir mi meta de continuar mis estudios. Mi madre, con toda su sabiduría me autorizó, aún cuando mi padre me tenía un trabajo tratado en el mismo pueblo, para que contribuyera a la casa. Eso le significó a mi madre soportar un evento de gran violencia, y a mí, la pérdida de mi padre. Fueron tantos los sufrimientos que vivió mi madre a causa de la enfermedad de mi padre, su escasa educación, por ser pobre, ser mujer en ese tiempo, y muchas otras cosas. No culpo a mi padre, porque a él le enseñaron que el hombre mandaba a “su mujer”, por lo tanto era dueño y señor; que a palos y golpes debía disciplinar a sus hijos; y si quería se tomaba o jugaba todo, pues era su plata; que podía tener amantes, y que si no tenía embarazada a su mujer cada año, entonces ya no era virilmente vigente, y otras creencias propias de hijos de campesinos. Tampoco a mi madre, porque cuando quiso separarse solo con tres primeros hijos, sus padres no se lo permitieron. La admiro, porque a pesar de todo su sufrimiento, ella vivió, y cuidó a mi padre, hasta que la muerte les separó, "porque eso había prometido a Dios" y porque por la familia, no hay lugar para el menor esfuerzo. Cuando quedó viuda quise llevarla a vivir conmigo, pero mi ex-esposo no lo aceptó. Cuando terminé por separarme, ella ya había decidido casarse para no estar sola. Creyó encontrar el amor, con un hombre cristiano”. Nosotros creímos que estaba bien, pero resultó ser un hipócrita y oportunista. Esto la llevo a desarrollar una larga depresión, que la condujo a una demencia que posteriormente fue diagnosticada como alzhaimer. Aunque parece un poco cruel, esta vez fuimos los hijos quienes la separamos de su segundo esposo, pues además de lo anterior, él también estaba gestando un cáncer y una enfermedad al pulmón, tenía sus propios hijos para cuidarlo. No seria doloroso para ella, pues ya no lo recordaba.

Nosotras necesitábamos dedicarnos a nuestra madre. Les cuento todo esto, porque los hijos suelen descuidar a sus padres, o no comprenden sus luchas internas, y les juzgan duramente, no les perdonan sus errores, o simplemente les abandonan. Pero son tus padres, y les debes cariño y respeto.

¿Como pudimos darnos cuenta que estaba enfermando nuestra madre?. Comenzó con problemas de memoria, desorientándose, repitiendo muchas cosas que provenían de otros tiempos, cambiando de carácter bruscamente desde la alegría, a la furia, o a la una profunda tristeza, en la cual mostraba mucha disconformidad por la vida miserable que llevaba con su actual esposo, y otras veces era con el que era mi padre, ya fallecido unos 16 años antes. Luego siguió por olvidar por que sé trasladaba de un lugar a otro de la casa, o olvidar como hacer cosas que habitualmente hacía; Solía decir que había hecho todo lo de la casa, pero sólo en ocurrían en su mente (Los médicos le llaman apraxia). Otras veces no entendía las palabras, ni por mucho que se las repita (Afasia ) y lo más común es que no reconoce a las personas que la acompañan, ni a sus propios hijos, aunque presenta destellos de recuerdo, y a ratos los reconoce de nuevo, no recuerde sus nombres (agnosia). El aciago diagnóstico de Depresión, demencia senil, y alzhaimer nos lo dio un Médico psiquiatra. Fue tan difícil aceptarlo, que cada vez que la veíamos expresar sus síntomas, teníamos que aguantar el llanto, para no asustarla, y luego llorar y llorar, y luego hacer como el payaso, volver a reír. Teníamos que buscar la forma de darle la mejor calidad de vida posible. Mas difícil dar con el especialista que lograra encontrar el tratamiento adecuado, y nosotros, descubrir la forma de cuidarla, y pagar su costo. Lo peor de todo es que dentro de una misma familia de 10 hermanos, sólo unos 3 o 4 logran salir adelante. Vale decir, solo unos pocos lograron completar estudios, por lo tanto, la gran mayoría son sólo obreros subempleados, por lo tanto sólo entre cuatro hermanos (3 hermanas y 1 hermano) decidimos que a ella nada le faltará, y que recibirá todo el cuidado y el cariño que necesita. La demencia, según los médicos y la literatura puede estar relacionada con problemas vasculares (colesterol elevado, o hipertensión), un traumatismo craneoencefálico, o una enfermedad degenerativa como el alzheimer. Mi madre pudo tenerlas todas. Aunque en la actualidad el alzheimer no tiene cura, la investigación con células madre abre una puerta a la esperanza, pero evidentemente no será para el tiempo de mi madre. Los fármacos de última generación, el cuidado apropiado de los hijos, con ayuda de cuidadoras, que se las ha preparado para esta misión, que se turnan entre sí, y que se les da tiempo de descanso, se puede ralentizar el proceso. Intuitivamente, nos dimos cuenta que además del tratamiento, que fue dictado por un neurólogo, tendríamos que ayudar a nuestra madre a mantener sus capacidades con una serie de actividades intelectuales, artísticas o psíquica, como “integrarla a las actividades de la casa, sabiendo que a veces dejará de hacerlas, y cambiará de rumbo, jugar a sumar cartas, jugar dominó, leer cuentos o la biblia, con letras grandes, ver la televisión, comprar frutas, el pan, pintar, dibujar, servirían para mantener la mente en funcionamiento y ralentizar los efectos del alzheimer. En este aspecto, mi hermana Carmen, la única que vive en Purén, ha sido la heroína, pues aunque trabaja todo el día, y vive como a 25 cuadras de la casa de la mami, su corazón es tan grande, que se las arregla para estar presente cada día, y crear la actividad o la estrategia precisa para cada momento. Yo vivo en Temuco, y trato de estar lo más seguido que puedo, pero si hay alguien que merece un homenaje es mi hermanita.

Ha pasado ya un tiempo, mi viejita se ha vuelto totalmente dependiente, por lo cual no puede quedarse sola en ningún momento, pero con ayuda, sigue realizando distintas actividades que le ayudan a frenar su deterioro psíquico. Así que el mejor consejo que podemos dar, es ser muy creativos, para mantenerlos trabajando en diferentes actividades lúdicas, juegos, o lecturas, que camine mucho, y sobre todo quererla mucho, como si fuera un bebé, y de hecho ese es el comportamiento que tiene.

Es una bebé que necesita ser abrazada, protegida, alimentada, aseada, y acompañada en todo momento, igual que una bebita que comienza a caminar. Ha adelgazado mucho, y no nos reconoce. En éste transito sufrimos una gran decepción con una de sus cuidadora, pues como sucede dentro de los hogares de ancianos, al interior de la propia casa de mi madre, estaba siendo maltratada y  nos hacía creer que la quería y cuidaba mucho, pero no era verdad. La estaba maltratando, lo que comprobó personalmente mi hermana Carmen y mi sobrino. Por ello, nuevamente mi hermana Carmen, que para mi es una Santa, prefirió dejar de trabajar para dedicarse al cuidado de nuestra madre. En realidad, si se pagaba a dos mujeres para que se turnaran entre sí, y el sueldo de mi hermana era menor ¿Por qué pagar a gente que no la quiso y no mejor a ella?.  Ahora ella nos informa sobre lo que le ocurre sin mentiras; y la cuida como si fuera su propia hija, con el amor y la paciencia que requiere su cuidado.

Cada cierto tiempo sufre unas especies de ataques, después de los cuales casi pierde el conocimiento, y luego no puede controlar su saliva. Según su médico, la enfermedad ataca las células nerviosas en todas las partes de la corteza del cerebro, así como algunas estructuras circundantes deteriorando su capacidad de controlar las emociones, coordinar el movimiento y recordar. Me imagino que es un gran mareo, en el cual ella se siente muy mal. Hay que contenerla un largo rato, hasta que luego de descansar ojalá vuelva a caminar. Ella hasta ahora recupera su movilidad, pero muy  desorientada. Gracias a Dios, en un par de días pareciera recuperar mas facultades de las que tenía, y cuando eso sucede, nos alegra, pero son sólo destellos de memoria, y luego vuelve a comunicarse sólo con una sonrisa, cuando de tanto abrazarla, besarle y hacer chistes a su alrededor. Hoy 19 de septiembre del 2012, come normalmente con sus propias manos, aunque ha olvidado para que son los tenedores o los cuchillos. Sólo usa las cucharas. Ya no controla esfínteres en la noche, y en el día, hay que calcular sus horas y llevarla al baño, sabiendo que generalmente no entenderá por qué está allí. Se deben descubrir las diferentes formas de ayudarla a orinar o defecar, por amor a tu madre. Ya no es posible que se concentre en alguna actividad manual o de la casa; sólo juega con diversos juegos didácticos que le hemos puesto a su disposición como muñecas, cascabeles, peluches y monitos de gomas que suenan.  Esperamos que no deje de caminar por sus propios pies, aunque no sepa hacia donde se dirige y sea necesario llevarla de la mano, para que no pierda su equilibrio y pueda caer. Asumimos que debemos protegerla todo el tiempo, sin perderle de vista en ningún momento, y que se comporte como una bebé de un poco mas de un año, que vive sus últimos tiempos, y queremos que los viva de la forma  lo mas digna posible. Ella lo hizo por nosotros. Es hora de devolverle la mano. igual debo reconocer que el Alzheimeres una de las enfermedades más difíciles de soportar para los familiares del paciente. Un gran abrazo, y palabras de aliento a todos los hijos o hijas que tienen a alguno de sus padres con alzhaimer.

¿Cómo prevenir el alzhaimer?

Debido a que tuvimos que investigar todo lo relativo al alzhaimer para ayudar a nuestra madre, agregaré aquí todo lo que aprendimos y que pudiera servirle a otras personas


Alimentación para prevenir el Alzheimer

De acuerdo con estudios realizados, la ingesta semanal de ácidos grasos polinsaturados mejora el funcionamiento del cerebro. Los ácidos grasos poliinsaturados son esenciales y no pueden ser sintetizados por el organismo humano, por tanto necesitamos un aporte exógeno que debe ser suplido por la dieta.

"Podemos distinguir dos tipos de ácidos grasos poliinsaturados: omega 3 y omega 6: 

Ácidos grasos omega 6: destacamos el ácido linoleico principalmente. Se encuentran en el aceite vegetal de semillas (girasol y cártamo, soja, maíz).
Ácidos grasos omega 3: principalmente el ácido linolénico. Presente en los pescados grasos (pescados azules) y los aceites de pescados y marisco, además de en los aceites de semillas y en las verduras de hoja verde.

Respecto al pescado, encontramos que los más grasos incorporan 10 gramos de grasa por cada 100 de pescado: la caballa, el atún, el salmón y los arenques son algunas de ellos. Los pescados semigrasos son los boquerones, las sardinas, las anchoas y el bonito, con grasas entre 6 y 10 gramos por 100 de pescado.

Si se suministran en lugar de grasas saturadas, hacen que disminuyan los niveles de colesterol total y LDL. El ácido linoleico (omega 6) produce un efecto más potente en la reducción de colesterol LDL. La función cardioprotectora de los omega 3 se debe a que son agentes antiarrítmicos, mejoran la función endotelial vascular y descienden la presión sanguínea. Además de la modificación del perfil lipídico, el consumo de ácidos grasos omega 3 da lugar a una inhibición de la agregación plaquetaria, esto supone un impedimento para la formación de placas en el interior de los vasos sanguíneos y su adherencia al endotelio, lo cual es un importante factor protector frente a las enfermedades cardiovasculares.

Se recomienda una ingesta del 2,5 por ciento del aporte calórico, o una ingesta de pescado azul que oscile entre 2 y 3 gramos semanales de ácidos grasos omega 3, lo que equivale a ingerir de una a tres raciones semanales de pescado azul.


Las vitaminas E y B son importantes para la prevención del Alzheimer.

La vitamina E la encontramos en muchos alimentos, como granos, como el arroz; las grasas vegetales como la de girasol y la mantequilla de maní­; las semillas de girasol, los vegetales de hoja verde como una porción de brocoli, las legumbres en general, los tubérculos como el camote, y las frutas secas como las nueces y las almendras. Además, la encontramos en algunos mariscos, en especial los camarones.

Vitamina B. está relacionada con el metabolismo. Las vitaminas que forman el complejo de las vitaminas B son vitaminas hidrosolubles, lo que significa que se pueden disolver en agua, por lo que su asimilación es rápida, pero como se expulsan en la orina, debemos ingerir una cantidad minima diaria para evitar una deficiencia de la vitamina B. Este hecho también es importante debido a que se pueden perder en el agua de cocción de los alimentos que la poseen.
La vitamina B1, Fundamental para la transformación de azúcares y realiza una labor importante relativos al sistema nervioso, y en la metabolización del oxígeno. Se puede encontrar en los siguientes alimentos: germen de trigo, alubias, levadura de cerveza, hígado, carne de cerdo y riñones, pan integral, pescado, leche y derivados.
La vitamina B2. Es fundamiental para transformar los alimentos en energía, pues favorece la absorción de grasas, proteínas e hidratos de carbono (carbohidratos) se encuentra en hígado, quesos, yogurt, setas, carne, leche, levadura seca, huevos y pescado, pan integral, cereales y verduras cocidas.
La Vitamina B6. Es de enorme importancia en el crecimiento, reproducción y conservación de las células del organismo. Se encuentra en el hígado, germen de trigo, levadura seca, carne, riñones, legumbres, pescado, coliflor, huevos, judías verdes, plátanos y pan integral.
La vitamina B9. Está ligado al crecimiento y correcto funcionamiento de la médula ósea hasta el punto de resultar imprescindible, favoreciendo también la regeneración de las células. Se puede encontrar en los siguientes alimentos  berros, espinacas, zanahorias, frutas, hígado, pepinos, queso, riñones, carne, huevos y pescado. La falta de vitamina B9 ocasiona insomnio, cansancio e inapetencia y puede provocar malformaciones en el feto en mujeres embarazadas.

La Vitamina B2 Contribuye en el desarrollo del sistema nervioso y también es de gran importancia para el crecimiento. Además es indispensable para la síntesis de glóbulos rojos, la médula ósea y el funcionamiento correcto del tracto gastrointestinal.son derivados de la leche, huevos, riñones, hígado, carnes y pescado. La carencia de vitamina B12 tiene como consecuencia debilidad en la mielina, membrana que protege de los nervios del cerebro y de la médula espinal y o anemia perniciosa.


Al comer alimentos como granos, levadura y carnes, es posible que ayude a que las células del nervio del hipocampo -el cual trabaja en la memoria y el aprendizaje- no se dañen.


"Mantén la mente en acción para prevenir el Alzheimer."